Durante la última década, las stablecoins parecían un negocio basado en efectos de red.

Cuantas más personas usaban tu dólar, más fuerte se volvía la red. La liquidez atraía integraciones. Las integraciones atraían más liquidez. Con el tiempo, se impuso la idea de que la competencia en el mercado había terminado.

Circle y Tether habían ganado.

Pero las stablecoins nunca fueron solo negocios basados en efectos de red.

Eran negocios basados en intereses.

Cada exchange, billetera, fintech, procesador de pagos y banco que integraba USDC o USDT ayudaba a engrosar el balance de otro. Ellos aportaban la distribución. El emisor se quedaba con los beneficios económicos de las reservas que respaldaban esos dólares.