¿Qué ha pasado?
Esta semana, Coinbase recibió una notificación de la SEC que señala posibles infracciones de la legislación sobre valores. La amenaza de tomar medidas contra la mayor empresa cripto cotizada de Estados Unidos ha provocado protestas entre los líderes del sector (por ejemplo, Brian Armstrong (Coinbase), Rian Selkis (Messari), y Ryan Wyatt (Polygon), y Jeremy Allaire (Circle), entre otros).1
Y nos afecta a todos.
Más allá de Coinbase, más allá de Estados Unidos
Porque lo que está pasando últimamente en Estados Unidos no tiene que ver solo con Coinbase. Ni siquiera tiene que ver con Estados Unidos y su supuesta ofensiva sistémica contra el sector cripto (aquí tienes una cronología2).
Está poniendo en cuestión los principios más fundamentales sobre los que se construye este ecosistema.
Demos un paso atrás por un momento.
Confianza distribuida
En su nivel más fundamental, Bitcoin permite establecer una nueva base de confianza distribuida, que hace posible la coordinación humana a gran escala sin depender de intermediarios centralizados de confianza. Esto es posible gracias a los avances en criptografía y computación distribuida, y a sofisticados sistemas económicos y de teoría de juegos.3
Esta tecnología, cuyo primer caso de uso es Bitcoin, es la base de gran parte de lo que hoy llamamos «cripto» y «Web3».




